November 04
Esta foto que podéis apreciar más abajo es la que le otorgó
el premio Pulitzer a Kevin Carter. Una imagen que sin duda muestra grandes
dosis de siniestralidad.
Pero a pesar del reconocimiento periodístico, fueron miles las personas que se
arrojaron a su cuello como si de una yena hambrienta se tratara, Moralistas de
medio pelo, etc., que hizo que ante tanta presión, Carter se quitara la vida
definitivamente (ya lo había intentado en varias ocasiones) y todo por un
premisa básica, ¿pudo Kevin Carter hacer algo más antes de que el buitre
abrazara con sus alas al pequeño desnutrido? ¿Pero quién dice que no lo hizo?
El problema no era el buitre en sí, porque si espantaba a esa ave carroñera
volverían muchas más.
Carter lucho durante mucho tiempo para dar su versión de los hechos, pero una
sociedad dictaminada por una sordera oportuna se negaba a reconocer sus
recortes.
Pasaron 16meses de aquella foto antes de que conectara la goma al tubo del
coche y se suicidara a la edad de 33años.
Pero aquí está la versión de dos periodistas que estuvieron por la zona donde
Carter y su compañero Joao Silva describían tales sucesos. Curiosamente, el
fotógrafo Luis Dávila retrató una situación parecida que para nada tenía que
ver con lo que los mandamases del mundo en su jerga putrefacta trataban de
pregonar.
Tanto Carter como Silva estaban destinados a Suráfrica para retratar la cruda
realidad que se vivía entonces por esas latitudes, pero no fue sólo ese su
menester, pues la información mostrada sirvió para desintegrar el régimen
racista de Pretoria
Cuando la pareja llegó a Ayod, se encontraron con un ambiente desolador donde
la hambruna y enfermedades eran el pan suyo de cada día. Después de pasar el
día haciendo fotos, al reunirse, Carter se sentó a llorar tras ver tanta
desgracia en tan poco espacio de tiempo. Carter le describió la escena a Silva
y rompió a llorar.
Según él, esperó a que el buitre entrara en plano durante unos veinte minutos,
hizo la foto y espanto al pájaro. Aunque si se sentía tan mal quizá fue porque
no fructificó su intento de evitar que las aves carroñeras se comieran al niño,
si es que se lo comieron...Eso nunca lo sabremos.
Lo curioso es que el crío se encontraba allí para llevar a cabo sus
deposiciones, costumbre muy típica en esa tribu de Sudán. De modo que cabría
esperarse y cuestionarse lo siguiente: ¿el buitre iba a por la niña o como buen
ave carroñera sólo estaba esperando a que la niña hiciera lo suyo para alimentarse
de forma coprófaga? (sabemos que estos pajarracos no sólo viven de carne, que
normalmente es putrefacta, y ese no era el caso de la cría)
En fin, para pensar