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    October 24

    Relato: EN LA SOMBRA (cualquier parecido con la realidad, NO es mera coincidencia)

          Con cigarrillo en mano, otro día más se disponía a abrir una de sus cuentas de esa red social que tanto acostumbraba. Ésa misma con la que normalmente se hacía pasar por una persona próxima, receptiva y adorable, aparentemente sin artificios de por medio. Como si de un voyeur se tratara, le fascinaba ojear todo lo que los demás hacían. Miraba, observaba, mientras que con otros navegadores iba entrando poco a poco en sus demás perfiles, manteniéndolos al margen en un principio, hasta que pudiera analizar cómo está el patio cibernético. Algunas de sus páginas estaban hechas con mucha meticulosidad, jugando con esos parámetros que podían llegar a confundir a los demás usuarios que formaban parte de sus contactos. Mientras por esa página se dedicaba a alabar los reportajes y entradas de los demás, por su programa de mensajería instantánea, concretamente por Messenger de Hotmail, se dedicaba a ridiculizarlos, como si de unos pardillos se trataran, junto a sus colegas (muy pocos colegas, eso sí)

           Le había afectado muchísimo ser abandonado por su padre cuando era un crío, el escuchar las burlas de sus compañeros de colegio y el maltrato psicológico al que fue sometido por su angustiada madre. Nunca logró confiar plenamente en alguien. Sumaba a sus espaldas muchos kilos de baja autoestima. Todo le parecía un juego en el que no había reglas, no había límites. Pese a sus casi cincuenta años, el niño que se hallaba en su interior estaba herido de guerra, saliendo siempre que podía para saciar, de una manera equívoca, el dolor que había acumulado en tantos años. Y la mejor manera de hacerlo era dañando a los demás, creando desconcierto, y con la ventaja de tener como escudo protector la pantalla de su ordenador, donde nadie puede verte, donde la mayoría interpretan un rol determinado. Nunca quiso acudir a terapia psicológica, le parecía una pérdida de tiempo, y ya bastante lo había perdido en sus más de diez trabajos, en los que siempre era despedido porque acababan descubriendo una de sus cualidades, la de mentir de una manera casi compulsiva intentando jugársela a sus compañeros. No soportaba que los demás le superaran. Padecía esa envidia crónica que incluso llegaba a somatizar con unos recurrentes problemas intestinales. Después de tan malas experiencias, ¿qué mejor forma de seguir haciendo de las suyas que a través de internet?

          Su actitud estratega por estos ciberderroteros era bien sencilla. Intentaba pasear toda su simpatía ficticia por diferentes perfiles. Con el paso del tiempo fue acumulando contactos y ganándose la confianza de los mismos. Creaba reportajes, comentaba otros tantos. Para muchos de los allí presentes llegaba a parecer una persona excelente, pero él siempre se mantuvo en la suspicacia y aunque llegara a ser cierta dicha impresión, a él le daba completamente igual. Su vida social cada vez era más reducida, pocos sabían de verdad quién era. Cambió varias veces de ciudad y era muy reacio a tener relación con sus demás vecinos. Se llegó a aficionar de manera casi obsesiva a este tipo de páginas, pues aunque ésta era la que más frecuentaba, otras tantas también eran de su agrado, en las que siempre interpretaba un papel diferente.

          Lo que más le divertía de esa página, era hacerse pasar por alguno de sus contactos, o por lo menos simularlo, para así poder crear un conflicto interno entre los demás usuarios, ya que de manera indirecta, les hacía creer que en las denuncias que recibían sus respectivas páginas (las de sus contactos), había mediado algún que otro “inocente”. Se encargó de eliminar muchos perfiles, de alabar las condiciones de uno para luego meterle una puñalada trapera. Todo esto llegaba hasta tal límite que le conseguía excitar sexualmente. Adoraba que le insultaran cuando usaba otra personalidad con la que ponía en entredicho a los demás. Ese sadismo de su entorno social que fue una lacra en su pasado, ahora lo convirtió en una forma de escape a la que recurría de manera continua. Tan pronto lloraba como reía, creía tener el derecho de hacer infelices a los demás por el simple hecho de no serlo él. Maldecía tanto su vida que al final acababa detestando la de los demás. Ya bastante se sentía pisoteado por la sociedad, por su familia, como para que otros estuvieran un escalón por encima de su persona. Si uno se siente muerto desde hace mucho tiempo, ¿qué menos que ver a los demás en su misma situación?

          Hasta el momento, su conducta había quedado dentro del mundillo internauta, sin contar sus problemas laborales. Aún no había sido capaz de dar un paso más allá, de joder la vida de las personas de a pie, afortunadamente, a pesar de que dicha idea se le había pasado por la cabeza más de lo normal.

          Quería ver como le doraban la píldora, como se suele decir, que alabaran lo que escribía. Anunciaba continuamente su despedida cibernética para después regresar al poco tiempo. Su universo mental era un auténtico caos en el que cualquier desorden estaba justificado por su conducta, o así lo veía él. Nunca quiso reconocer que estaba enfermo, no le gustaba lo preestablecido así que siempre hizo caso omiso a los consejos que su hermano menor le daba en relación a algunos aspectos de su comportamiento, que dentro de esa falta de confianza, era en el que más confiaba. Quizá porque si ya no toleraba que los demás le dieran consejos, menos iba a aguantar los que procedían de aquellos con diez años menos, como era el caso de su hermano. Una persona que a pesar de haber sufrido lo suyo también, supo adaptarse a las circunstancias y no caer en la desolación de una sociedad infausta.

          La gran duda que nos quedará es cuál será el destino de esta persona cuya identidad de sádico y obsesivo era desconocida por parte de la comunidad de internet. Aunque me atrevo a presagiar que no será nada bueno, pues si no son los demás quienes lo desenmascaren, será su mente confusa la que lo haga, dejando tras de sí una larga sombra que le impida volver a actuar, pues la locura podrá con él.

    Saludos
    August 11

    Series de éxito

    El calor hace mella en mi ya maltrecha sustancia gris, de ahí que las ganas por tener ganas sean  pasto de rebaños de ovejas negras que no tenían mejor cosa que hacer que no hacer nada. Así que anteponiéndome al más  mundano quehacer de nuestra especie, hoy hablaré de algunas series que la mayoría de vosotros conoceréis, ya sea de oídas o porque sois seguidores de las mismas, centrándome no en su trama, sino en alguno de sus personajes.

    Las que me han mantenido enganchado son House (qué menos, pensará Naná…), Prison Break, encabezada por la brillantez de Scofield y su hermano Lincoln,  y Lost, quizá la serie en la actualidad que mejor sabe mantener la incertidumbre (sin contar a Barrio Sésamo…)

    Soy una persona que por regla general tiende a fijarse en la intelectualidad de los personajes que componen el reparto de una película o serie (es lo que tiene la reciprocidad…), de ahí que me incline por la recomendación de las tres anteriores o bien por filmes como Una mente maravillosa, Contact o el indomable Will Hunting, entre otros, grandes producciones que cumplieron las expectativas generadas, concretamente las mías, que no es mucho, pero bueno…si me conocieran sabrían que es muchísimo más que suficiente…

    Empecemos por el archiconocido Gregory House, hombre de mente brillante, sarcástico hasta límites humillantes y que crea toda esa apariencia ruda para evitar sentir…al fin y al cabo, como dirían por ahí, pensar es una manera de evadir sentimientos, que en el caso de Greg tiene el  aditivo  de una  más que irónica conducta, disfrazando la fragilidad de ese niño herido que muchos de nosotros escondemos en edad adulta (recordemos que House fue maltratado por su padre)

    Esta serie que nació hace algo menos de un  lustro, es una versión médica y mucho más reciente en el tiempo, por las circunstancias sanitarias más que nada, de las historias de Sherlock Holmes y Watson, donde los casos a resolver tienen como principal sospechoso a un virus, una bacteria o una reacción autoinmune. De hecho, los responsables de la serie, comentaron que habían dejado algún que otro guiño que la relacionara con las andanzas del detective, como puede ser el caso de que los nombres de los protagonistas de la serie empiecen por H y por W (Wilson), que en este caso de “parentesco” novelesco haría el papel de Watson.

    Por desgracia o por fortuna dicho servidor (y no me refiero a los que usáis para poder descargaros porno…) no se siente únicamente identificado con este personaje, sino que me identifican con el mismo, aunque yo soy más encantador…incluida la amistad con alguien con el que puedo teorizar sobre todo aquello que nos rodea, con el que puedo discrepar sobre la moralidad y la discordancia de la conducta humana, etc., papel que en este caso interpreta Wilson, la “novia abortiva” del entrañable médico cojo, su verdadera musa a la hora de esclarecer algún misterio médico mediante su inspiración etérea, el auténtico bastón que le permite sostener sus constantes irreverencias hacia lo preestablecido, junto con su jefa y fantasía erótica (cada vez más real), la doctora Cuddy...en fin, un amigo de verdad o más bien de los que aguantan un peso muy superior al suyo, y eso que no es una hormiga…

    House tiene ese desaire que tanto atrae a las mujeres (ya en eso no me parezco…), no hay más que seguir la serie para darse cuenta de que a pesar de ser un tullido, su majestuosa mente y ese aire de chico malo de la película (más que aire, tornado…) le hace ser una fuente de atracción hacia el género femenino, a pesar de ser un putero, pero ya sabemos que los sentimientos del médico, cuanto menos expuestos estén, menos riesgo correrán de insolación.

    Y qué decir de aquellos que tienen que soportar su ignominia continua, sin que  sufraguen su ánimo tras la persecución diaria de las lanzas puntiagudas que salen de la boca de su jefe, amén de sus pacientes y los familiares de los mismos. En las primeras temporadas lo tuvieron que soportar en primera persona Chase, Cameron y Eric Foreman, que ahora están más en un segundo plano tras el despido de Chase, aunque Foreman esté en la actualidad unido de nuevo a su grupo de diagnóstico, y es en este personaje en el que me centraré, quizá por sus similitudes con House, aunque en negro y con mejores formas… Es que pasar de ser un pandillero a un neurólogo de prestigio supongo que no es fácil. A lo largo de la serie ha mantenido más de una rencilla con House,  subiendo la temperatura bastantes grados, poniendo de manifiesto  que las similitudes entre ambos sean más que evidentes, hasta el punto de escuchar en reiteradas ocasiones a Eric que no quiere ser como House, aunque el respeto oculto que se muestran es incuestionable.

       

                                          

                                                                                  

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    La siguiente serie en esta lista es Prison Break, cuyos productores no deben  ganar para el salario de sus actores vista la cantidad de ellos que han pasado por la misma…y que acaban muriendo. Esta producción no se trata de casos aislados que se resuelven en cada capítulo como la anterior, por lo que conserva la continuidad de la trama, que logra mantenerte en tensión hasta que te salte el marcapasos, pues  durar más de tres episodios es un verdadero logro para los allí presentes…y subsistir a las abatidas continuas de la persecución y de los tiros es un milagro, que se lo digan a los hermanos protagonistas.

    Lo de Michael Scofield no es inteligencia, es casi un trastorno mental, ya que  esa capacidad sobrehumana para poner en entredicho a la gran mayoría de mentes de a pie es más que admirable, con esa minuciosa manera de hilvanar cabos para que todo salga como él desea (sobre todo a la hora de salvar el pellejo de los suyos, como el caso de su hermano Lincoln Burrows),  a pesar de que ha tenido su reflejo de manera tortuosa, principalmente  en la segunda temporada y que parece que va a volver a serlo en la cuarta, en el actor William Fichtner, que interpreta a  Alexander Mahone, otro de los encargados de hacerle la vida imposible a todo aquel que ose escapar, a su manera, pero muchas veces efectiva (aunque muy lejos de la legalidad, por decirlo de alguna manera) y con una cabeza tan determinante como para seguir el rastro de los fugitivos de Fox River.

    Del grupito de los malos, cosa relativa en función de la temporada que veas, tengo especial predilección por el  ya mentado Mahone y por el tipo al que cortaron la mano, Theodore "T-Bag" Bagwell, terriblemente agresivo. No hay más que recordar el por qué estaba en la cárcel (violó y asesinó a varios jóvenes, y como decían en la serie, a veces era al contrario) y cómo se las gasta cuando alguien le impide ir por su camino, que no es ninguno que vaya más allá de la huída perpetua, aunque tenga que compartir coche con alguno de los que le hacía tener más de un ardor de estómago en la primera temporada, como es el caso de Bellick, que recibe durante toda la serie más hostias que el Tato, aunque no me extraña, con los modelitos que lucía en Sona…

    Es una pena que mueran tantos a lo largo y ancho de la misma, pero parafraseando a la serie de la que hablaré a continuación, es un sacrificio que exigía la trama. Así que levantémonos y recemos un Padre Nuestro por la doctora Sarah Tancredy, el amor que cambió el semblante serio de Scofield; por los padres de ambos; por “Lechero” que tanto entusiasmo puso por hacer de Sona algo más habitable…; por Verónica Donovan, la ex novia de Lincoln y que era junto a la médico, una de las bellezas femeninas de la serie; Paul Kellerman, el agente secreto que al principio era un malo malísimo pero que por remordimientos de consciencia, acabó claudicando a las fuerzas del mal para dejar entrever su vena buena, lástima que no la dejaran llevar más sangre cuando se inclinó por hacer el bien…; en fin, todo un conjunto de personas que han dejado una huella importante en su devenir.

                                    

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    Por último, Perdidos con sus losties, una combinación de protagonistas peculiares a cada cual más interesante. Esta serie te puede trastocar  neuronalmente hablando, sobre todo a aquellos que no tienen mucha afición por la ciencia ficción, que no es  mi caso, que soy no un apasionado de la misma, pero sí de la física.

    Se han planteado tantas teorías sobre lo que pueda suceder en la isla, que cualquiera de ellas es factible, aunque sea en pequeña proporción, pues visto lo visto, los pequeños porcentajes tienen gran valía en el desarrollo de su argumento. Que si viajes en el tiempo, que si efecto Casimir, que si propiedades mágicas muy vinculadas a su capacidad electromagnética, etc., todo un cóctel de conjeturas que te empujan a viajar con tu imaginación para resolver algún que otro misterio, que ya es mucho como dije.

    La imprevisibilidad de los acontecimientos hace que tenga arraigo por más de un personaje, y eso que podemos considerar que la isla en sí es un protagonista (el principal, está claro), aunque yo me quede con unos pocos en particular dentro del gran elenco de actores que conviven en esas latitudes (muy inciertas, la verdad): Locke, el gran elegido, a pesar de que su llegada a la  misteriosa isla se demorara más de lo previsto, pero viendo que el tal Richard no envejece, la espera no resultará un problema;  Sayid, el torturador  iraquí arrepentido tras formar parte de la Guardia Republicana de su país y cuya mente es una de las más despiertas.  Pocas veces se equivoca, sobre todo cuando se trata de juzgar el comportamiento de los demás; Faraday, el físico que aparentemente va a tener más relevancia en la quinta temporada y cuyo aire despistado (propio de los pirados que solemos replantearnos las cosas bajo la influencia de la física teórica) esconde un mundo de opciones dentro del desenlace final de la serie; Desmond, como el anterior, no es un viajero del 815 de Oceanic, ya que llevaba algo de tiempo en la isla tras encallar su barco velero y que espero que en la nueva temporada no desaparezca…era divertido verle saltar en el tiempo y su relación de amor con Penélope Widmore me ha dejado un buen sabor de boca; Ben Linus, el malo malote malísimo, que pese a todo me cae bien. Será por su gran capacidad para manipular a los demás, vete tú a saber. El caso es que en la temporada cuatro se vio que cuando le tocan la fibra, el tío tiene su cosa, y sobre todo, mucha mala hostia disfrazada de una sutil capacidad persuasiva; Kate, que simplemente por lo enormemente guapa que es  merece la pena la serie...

     

       

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    En fin, una serie bastante original dentro de este género de ciencia ficción que merece la pena ver y por la que merece la pena esperar.

    Hasta aquí mi repaso a tres series de éxito, de muy diferente temática y tremendamente adictivas que en la actualidad ya han terminado temporalmente, hecho que me hace esperarlas con más ansias que nunca.

    Un saludo

    May 31

    2040-MEDIDAS DRÁSTICAS PERO ¿NECESARIAS?

    Son las dos de la mañana y apenas puedo conciliar el sueño. Tan sólo han transcurrido nueve horas desde que mi marido fuera enterrado y sinceramente, no sé cómo sentirme. Eran muchos años tras una  represión que dominaba mis pasos, pequeñas travesías controladas por el vigía del remordimiento, ese mismo que  hizo que yo fuera fraguándolo con el paso de los años, desde que empezamos a salir hasta día de hoy.
     Ahora he de ser yo quien dé el paso de quitarme los grilletes  que en la sombra me pusieron y en la luz nadie lograba ver…en este país son muy frecuentes las historias como la mía, he leído mucho sobre la igualdad de sexos y aquí tal concepto  dista mucho hasta que  eso pueda ocurrir. Desde pequeñas nos educan para servir  al hombre, a nuestro futuro esposo y aunque seamos autómatas la mayor parte de nuestra infancia,   adolescencia y parte del estado adulto (por no decir toda la vida), muchas gritamos en un recóndito silencio donde sólo nosotras somos capaces de escucharnos sin necesidad de vernos.
    Nunca tuvimos hijos, aunque en función de cómo se mire no sé si es bueno o malo; positivo porque seguro que me hubieran sacado de este pozo de aguas turbias en el que me encontraba y negativo por tener que soportar el régimen dictatorial no sólo del país, sino de algo mucho peor, del instaurado en mi  propia casa por un tirano como fue  mi marido.
    Como todo en la vida, el principio de cualquier relación suele ser  más que bello  por la incertidumbre que flota en el ambiente, y como seres curiosos que somos, eso es algo muy atractivo para seguir descubriendo lo qué nos rodea y quién nos rodea; es ahí donde aparecen los primeros detalles, las primeras flores, las primeras llamadas a escondidas…la primera y única gran mentira que te acaba arrastrando al más purulento  ostracismo, pues el ángel que creías haber conocido se convierte progresivamente en un ente salvaje sin capacidad de raciocinio, obnubilado al no darse cuenta de que la cultura y sus valores no sólo están para respetarlos, sino también para cambiarlos cuando éstos están provocando algún fin social nada halagüeño para el que lo está padeciendo.
    Yo, que he sido y soy una fiel defensora del patrimonio cultural de cada país, me pase el último mes maldiciendo los susodichos, concretamente el que me atañe directamente a mí   en este rincón del mundo. Porque a pesar de tener que rendir prácticamente pleitesía a tu esposo, no creo que esté en los libros de historia que el mismo podría hacer uso del libre albedrío y agredirte tanto física como mentalmente, y aunque por ahí se diga que las agresiones psíquicas son mucho peores que las físicas, en mi caso ambas eran tan intensas que no podría valorar el sufrimiento provocado, mancillando mi orgullo y provocando que en silencio mi llanto tomara la voz cantante de mi existencia.
    Ahora que aparentemente soy libre, lo menos que me interesa es lo que me hayan dejado en herencia, porque el dinero, aunque distrae, no sobrepone el lamento que supone tener quemaduras de primer grado en el alma, ni sirve como botella de oxígeno ante el ahogamiento progresivo en el que me hallaba porque el aire ya no quería formar parte de un cuerpo sin vida pero con cuerda, algo desgastada, pero ahí estaba.
    Lo primero que haré a lo largo de esta semana es preparar las cosas para salir de este país, para romper los lazos que me han unido a esta serie de desdichas y rehacer mi vida, que aunque no tenga ni pajolera idea de otros idiomas, la cuestión es adaptarse.
    Fueron tantas las cosas que quise hacer, como por ejemplo aprender idiomas o estudiar una carrera y que se perdieron en el saco del exilio   por tener que rendir cuentas a un ser que siempre creyó que era superior a mí.  Pero lo peor de todo es que yo creía que así era.
    Tanto yo como la mayoría de las mujeres que viven aquí, el ejemplo más inmediato es el de mi madre, que tuvo que soportar también lo suyo y aún así siempre tenía una sonrisa para sus dos hijas, con el único objetivo de que no nos preocupáramos. Dónde quiera que esté, estoy convencida de que se encuentra mucho mejor que en este planeta. Y honestamente,  a mí no me importaría sucumbir al infierno porque  a sabiendas de lo mal que lo he pasado en vida, no creo que sea mucho peor que esto.
    Han sido tantas las veces que he querido salir corriendo que ahora el hacerlo se hace imprescindible, y  aunque no tenga el atosigamiento verbal y físico de mi difunto, sé que será harto complicado dejar mi país de residencia y no por lo poco que ya me une a él, sino por la política implantada desde hace décadas y que es la responsable indirecta  de que yo ahora esté narrando todo lo que me ocurre. Tantos años de evolución para que nosotras seamos  algo así como un complemento que va unido al hombre y cuyo uso está regido por él, sin que tengamos ya no  ni voz ni voto, sino ni siquiera un pequeño susurro ni una breve opinión.
    Aunque aquí no se me tenga en cuenta, ante todo soy una mujer racional, y es obvio que hay diferencias entre el hombre y la mujer, sería de insensatos no reconocerlas, pero eso no da derecho a nadie a que por se diferentes, tengamos la potestad de decidir sobre el sino de la otra persona. No podemos dar un paso atrás en la escala evolutiva para convertirnos en salvajes cuyo único objetivo es ir a la caza del aparentemente más débil, y digo aparente porque la debilidad de un individuo, muchas veces se le  inculca desde que  es pequeño, grabándolas en su mente con las cuchillas afiladas de la sinrazón  de la sinrazón (ha sido una redundancia voluntaria)
    En fin, he pasado de ser una mártir  a convertirme en una mujer “libre” por voluntad propia…Sí, como leéis, ya que un buen amigo con el que trabajaba mi marido, me explicó como poder asesinarlo sin que quedara rastro de ninguna sustancia en su organismo: éstas son el glucósido mezclada con  saxitoxina, que provoca un paro cardiaco irreversible.
    Todo ello unido a la maltrecha salud cardiovascular de mi marido, a la hipocresía que me obligaba a mostrar cuando salíamos fuera, simulando que estábamos muy  enamorados, logrando que la gente se creyera  la  pantomima de que éramos una pareja modélica y de que los vecinos más cercanos viven a seiscientos metros, se me puso en  bandeja la oportunidad de zanjar todo esto de una vez por todas. Y créanme que aunque me sienta mal por lo que he hecho, nunca en mi vida he sentido una liberación mayor.
    Aunque me resulta extraño no haber visto en todo el día a mi amigo Jim…………………
    Por cierto, vivo en España, espero que lo conozcáis.

    May 20

    CARTAS DESDE LA PENUMBRA

    Hola papás, os tengo que decir algo y no sé como empezar, y es que esto de escribir no se me da demasiado bien. Pero como en todo, supongo que por el principio….

    He creído que la forma más oportuna de decíroslo sin que se me caiga la cara de vergüenza es a través de esta carta.

    Ya sabéis que  en los tiempos que corren existe mucha hostilidad y ahora que hemos vuelto a una sociedad reprimida no me queda otra alternativa que huir, pero no sin antes  exponeros lo que siento, lo que me pasa por la cabeza; en definitiva, lo que ahora mismo soy yo.

    Han sido muchos años de dudas, de dar vueltas a la cabeza sin obtener una conclusión certera, de sentir que este mundo nunca fue ideado para gente como yo.

    Habéis pasado gran parte de vuestra vida esforzándoos por darnos a Emma y a mí una educación que os ha costado muchísimo, no sólo a nivel económico sino también a nivel psicológico. Soy consciente de que reconocer todo esto no es plato de buen gusto para nadie y mucho menos para vosotros dos, y más cuando ya habéis perdido un hijo por culpa de una adicción estúpida, pero siempre nos quedara el recuerdo de aquel Guillermo sonriente y altruista.

    Sólo os pido que entendáis mi ausencia, pues necesito un tiempo para meditar lo  que me está pasando. No es mi intención haceros un  daño mayor  del que habéis sentido en los últimos años.

    Han sido veinte años de dudas, de observar  a mi alrededor y darme cuenta de que no soy como la mayoría, de sentir el menosprecio de la gente por no actuar como ellos.

    Ahora mismo no hay nada en el mundo que me importe mas que vuestra aprobación, y sé que me habéis inculcado desde bien pequeño que lo verdaderamente importante es saber lo que uno es, independientemente de lo que el entorno nos diga, pero este tema me parece demasiado peliagudo como para únicamente admitir mi beneplácito.

    Pero bueno, ahí voy….Papas,….soy heterosexual, me gustan las mujeres y sé que en los tiempos que corren eso no entra dentro de la normalidad, pero me encuentro en una tesitura bastante agobiante, fundamentalmente cuando te das cuenta de que lo que suele ser normal, como ver hombres con hombres y mujeres con mujeres, no entra dentro de los cánones de uno. Pero es que cuando veo unos pechos turgentes o un trasero curvilíneo, he de reconocer que me pongo enfermo de placer.

    Lo peor de todo es que el otro día me acosté con una chica y después de dos semanas el remordimiento me puede.

    Sé que os decepcionará esto que os comento, pero sólo os pido que a pesar de mi condición sexual, os replanteéis que antes que amante, soy persona y sobre todo que soy vuestro hijo.

    Bueno, me despido con la  esperanza de que  sigáis siendo el Paquito y el Toñito que tan bien cae a la gente,  siendo los de siempre.

    Os quiero papás, ya sabéis mi número de móvil, espero vuestra llamada

    April 03

    EL BANCO....

     

    Y aquí sigo esperando...a que mi jefe dé la orden para que podamos salir….somos muchos para tan poca recompensa….¡¡pero vaya recompensa!

     

    El caso es que todavía soy demasiado joven y mis compañeros no creo que sean mucho mayores que yo. En realidad tengo miedo, tanto para bien como para mal, ya sea por salir al exterior y morir en el intento, o bien sea por conseguir el preciado tesoro y durar muchos años más…más que nada porque desde que estoy aquí, retumban en estas paredes el sinsabor de creer que las cosas por ahí fuera no van a estar mejor de lo que están aquí dentro…aquí por lo menos estoy protegido, pero, ¿soy libre?... No….¿¿Y lo seré ahí fuera?? Desde mi bisoñez me atrevería a decir que tampoco lo seré. Irse del hogar siempre resulta una tarea harto complicada, pero más complicada se hace cuando la emprendes con alguien al que apenas conoces, del que no te podrás separar hasta el fin de tus días.

     

    La incertidumbre me desborda, pero no veo a mis demás compañeros muy preocupados, será porque yo soy de los que se come demasiado la cabeza. Aunque si he de sacar algo en positivo en tan poco tiempo, ha sido  la amistad fraguada con uno de ellos, pero que ahora entre tanto tumulto no logro encontrarle…

     

    Bueno, a lo mío, a la espera de que den la señal de salida (algo  que nos caracteriza en este departamento es que somos muy buenos atletas). Y mira que han pasado muchísimos tipos por aquí, logrando  alcanzar hasta seis entorchados unos pocos privilegiados, uno de ellos por partida doble…Siempre se habla aquí del gran Matos, por esa gran hazaña que acabo de mentar y que será difícil de igualar en mucho tiempo. Lo cierto es que no sabríamos de tales hazañas si no es por nuestro jefe que se jacta en hacerlas públicas.  Intuyo que será algo normal eso, pero más de una vez lo vemos con la soga al cuello y nosotros hemos tenido que pagar las consecuencias, no sólo los de esta sección de la empresa sino también los que se encuentran más arriba.

     

    En fin, ya me están diciendo por aquí que me vaya preparando…Uffff! Ahora me doy cuenta de lo que es  el miedo verdadero,  ese que se produce sólo segundos antes de emprender una aventura…menos mal que a lo lejos viene este alocado compañero para partir juntos:

     

    -¿Nervioso?- le pregunté yo

    -¡¡Qué va!!, es nuestro sino, ¿¿qué más podemos hacer??-espetó mi buen amigo

    -Cierto, pero aún a sabiendas de lo que nos pueda ocurrir no puedo evitar sentir miedo- decía yo algo titubeante.

    -…-

    -Bueno, fue un placer haberte conocido-Le dije a Esp (se me olvidó decir como se llama mi buen colega)

    -¡¡Y el mío!-me respondió este gran camarada mientras pensaba al mismo tiempo que ojalá fuera tan frío y valiente como él.

    -¡¡¡¡Ya salimooooooooooooooooooooooooooooooooooooos…!-

     

    (Tictac, tictac, tictac)

     

    ...Joer, fuerte hostión, nunca me dijeron que esto sería así... y lo que se ve no corresponde con lo que tendríamos que hacer en teoría…Veo...veo...veo una estructura…..¡¡¡coño!!! Si esa cosa es el careto de mi jefe, que aunque ninguno de nosotros le conozcamos, gracias a los informes que  nos han dado otros estamentos de la empresa, nos hemos hecho una idea de su físico…pero… ¿Por qué carajo nos mira? ¿Y dónde está Esp?

     

    -Disculpe amigo, ¿¿tienes idea de dónde estamos?- le pregunté a uno de los que viajaba con nosotros sumido en mi perplejidad.

    -No tengo ni la menor idea hijo, sé tanto como tú puedas saber- me contestó servicialmente.

    -Gracias de todas formas...-

     

    Aquí hay demasiado movimiento y ahora estamos en manos de una señora de blanco que no sé dónde nos lleva…abre una especie de puerta…y nos deja aquí dentro…¡no comprendo absolutamente nada!, estoy totalmente confuso y para colmo noto como aquí dentro cada vez hace mas frío, mucho frío...Aunque parece que no estamos solos, pues se pueden apreciar muchos artefactos como el nuestro…Los demás están excesivamente calmados, parecen dormir...cosa rara después del viajito...quizá muchos estén mareados...se recuperarán (o eso espero...)

     

    Esperaré a que se abra la puerta para ver con más resolución.

    ...

     

    Joder, veinte minutos y este ambiente gélido es insoportable, y para colmo no viene nadie....

    Sssssshhhhh!!! Silencio!! Parece que alguien se acerca (¿pero qué digo? si nadie me está haciendo caso)…es la misma de antes, veo como introduce otra estructura cilíndrica, un bote, y logro apreciar algo escrito, una especie de etiqueta que aún veo borrosa y que parece poner “Donante,  Hdez. Romero, muestra pendiente de ser observada  bajo lupa microscópica”

     

    FIN